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Entradas

Mamá, papá: sana tu corazón para sanarme a mí…

“Para sanar a la sociedad, hay que sanar a la familia, pero para sanar a la familia hay que sanar a la familia interior.” Claudio Naranjo
Decenas de padres de familia se han acercado a mí pidiendo ayuda, herramientas, consejos, estrategias y “soluciones” para lograr que sus hijos cambien su comportamiento. Algunos de ellos buscan que sus hijos obedezcan reglas absurdas que los adultos se sacan de la manga como si fueran el Mago Merlín, y demandan que sus hijos dejen de actuar como si no conocieran la diferencia entre lo que está “bien” y lo que está “mal. Otros, los que tienen hijos con diagnóstico de autismo o alguna otra condición del desarrollo, me buscan desesperados para preguntarme cómo resolver tal o cual comportamiento o reto significativo que están enfrentando con su hijo y no saben a dónde recurrir o qué hacer. En general, la mayor parte de los adultos me buscan para que yo les dé soluciones y recetas mágicas que en tan solo una o dos semanas, puedan transformar una situación …
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Destino Final

Sentada en el asiento 21F en un avión de Delta, lista para ir de regreso a “casa”, contando las horas para encontrarme en el aeropuerto con mi hijo mayor Eric, el "DinosaurMaster" (como él mismo ha decidido nombrarse), el capitán del avión anuncia (después de 30 minutos esperando a que despegue el avión): “se ha reventado una de las válvulas del avión, no podremos viajar a Atlanta en éste, todos los pasajeros serán ubicados en diferentes vuelos para completar su viaje. Nos tomará entre cuatro y cinco horas poder ubicar a todos los pasajeros (vuelo lleno) en el avión que los llevará a su destino final...”
Destino final... me pregunto si todos los pasajeros del vuelo de Delta 366 sabíamos cuál era verdaderamente nuestro destino final. Será posible que cada uno de los pasajeros de este vuelo alcance a comprender que a pesar de que todos “perderemos el mismo avión” (sentido figurado), en realidad, cada uno estamos experimentando nuestra propia pérdida y por ende, construyendo n…

¿La inclusión escolar es para todos?

Hace algunos días, tuve una vivencia que vale oro. Impartí algunas charlas y dinámicas sobre el miedo a estudiantes de segundo de secundaria (14 - 15 años), en un colegio privado en una zona muy privilegiada en la Ciudad de México. No comentaré en detalle los resultados de esa aventura, lo que si vale la pena compartir es que en esta escuela no están incluidos estudiantes con trastornos del desarrollo como el autismo -cuestión que me alegra-, ¿por qué me alegra? porque los estudiantes diagnosticados como "normales", tienen retos emocionales tan complejos como los retos sensoriales, de conducta y sociales que tienen personas con TDA. No cabe duda que no sé si en este momento el estado de emergencia debería ser atender las necesidades emocionales de los adolescentes en general o atender las necesidades terapéuticas y educativas de la población excluida por su condición.
Hoy me cuestiono si en realidad yo quiero a mi hijo Eric en un grupo regular en el que los estudiantes tien…

Alimento para el alma

"No te rindas, los grandes cambios están a una canción de distancia…"

Fue a partir de septiembre de 1996 que pude comenzar a practicar ser mamá y maestra de verdad. Ya no tenía que practicar más con mis muñecas, ni con mis hermanas, ni mis primos y vecinos. A partir de ese momento, la vida me estaba dando la oportunidad de probarme a mí misma que en realidad me gustaba tanto cuidar a los niños y educarlos, como cuando lo hacía en los interminables juegos de “la escuelita o la casita” de cuando era pequeña.
Mi madre fue a pasar una temporada conmigo a Miami cuando nació Eric. Su intención era apoyarme y enseñarme: cómo cargar y bañar a mi recién nacido, cambiarle el pañal, sacarle los gases, consolarle cuando lloraba, darle de comer, darme un espacio para descansar, etc. Cuál fue la sorpresa de mi mamá cuando se dio cuenta de que yo era capaz de manejar a Eric sin ningún tipo de problema. Ella incluso comentaba que era como si yo ya hubiera criado anteriormente a varios hijos…

Tus pensamientos te limitan

... El problema no es con nuestro cerebro. El problema es nuestra mente cuando la limitamos a lo que conocemos, lo que nos enseñaron y que finalmente, terminamos convirtiéndolo en “nuestra verdad”. 
Lamentablemente eso que asumimos como “nuestra verdad”, es lo que intentamos transmitir a nuestros hijos y estudiantes para convertirlos (sin querer) en mentes limitadas que repiten y amplían nuestras conductas erróneas. Así se repiten los patrones y se va deteriorando la humanidad; saturada de creencias, de pensamientos lineales que solamente ven dos o tres opciones para solucionar las situaciones difíciles. 
Nos comportamos como humanos con mentes que piensan que “más vale viejo por conocido, que malo por conocer”. Así nos vamos quedando estancados en el mismo lugar, con la mismas personas y/o situaciones en las que ya no soportamos estar, pero decidimos quedarnos por el pavor que le tenemos a lo desconocido. 
En pocas palabras: ”somos hombres de poca fe; con una fe tan limitante y pequ…

La muerte de un miedo

Hace algunos días (el 27 de enero para ser exacta), murió la abuela paterna de mis hijos. Muchos de los que conocen mi historia saben que tengo dos adolescentes, uno de 21 años y otro de 18. El mayor fue diagnosticado con autismo a los dos años y medio de edad y para quienes no lo conocen, pueden experimentar un poco sobre el gran espíritu de Eric en sus episodios semanales del Dinosaur Master .
Explicarle sobre la muerte a cualquier persona resulta un gran reto. Generalmente la desolación, la tristeza y el profundo dolor nos impiden comprender que cuando una persona logra liberarse de su cuerpo físico, realmente está experimentando la libertad; está entrando en una dimensión en la que el dolor físico y “probablemente” las preocupaciones cotidianas ya no existen. Desde mi experiencia personal y por conversaciones con otros adultos, el tema de la muerte es algo a lo que le tenemos miedo no por lo que vaya a ocurrirle a la persona que muere después de haberse desprendido de su cuerpo f…

¿Para qué tener hijos?

Entrada 11- Cuando el autismo conoció a Lola

"Los adultos se gradúan de padres
el mismo día que los niños se
gradúan de hijos."
El domingo 22 de septiembre del año 1996, es una fecha que marcó un nuevo comienzo en mi vida, un re-inventarme como ser humano y como mujer: el nacimiento de mi hijo Eric Javier. Eran cerca de las 7:30 de la noche, CJ y yo nos encontrábamos en una reunión celebrando el cumpleaños de una gran amiga. Comencé a sentir fuertes contracciones, pero no le dije nada a nadie ya que intentaba esperar hasta que mi cuerpo ya no pudiera más con el dolor. Quería a toda costa evitar llegar al hospital como llegan muchas mujeres primerizas, gritando de dolor y listas para dar a luz, para después enterarse que aún les quedan varias horas de espera con las dolorosas y constantes contracciones, porque éstas aún no son lo suficientemente frecuentes e intensas. No tenía idea de lo dolorosa que podía ser una contracción, y esto a pesar de que muchas mujeres que ya habí…