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La muerte de un miedo

Hace algunos días (el 27 de enero para ser exacta), murió la abuela paterna de mis hijos. Muchos de los que conocen mi historia saben que tengo dos adolescentes, uno de 21 años y otro de 18. El mayor fue diagnosticado con autismo a los dos años y medio de edad y para quienes no lo conocen, pueden experimentar un poco sobre el gran espíritu de Eric en sus episodios semanales del Dinosaur Master .
Explicarle sobre la muerte a cualquier persona resulta un gran reto. Generalmente la desolación, la tristeza y el profundo dolor nos impiden comprender que cuando una persona logra liberarse de su cuerpo físico, realmente está experimentando la libertad; está entrando en una dimensión en la que el dolor físico y “probablemente” las preocupaciones cotidianas ya no existen. Desde mi experiencia personal y por conversaciones con otros adultos, el tema de la muerte es algo a lo que le tenemos miedo no por lo que vaya a ocurrirle a la persona que muere después de haberse desprendido de su cuerpo f…
Entradas recientes

¿Para qué tener hijos?

Entrada 11- Cuando el autismo conoció a Lola

"Los adultos se gradúan de padres
el mismo día que los niños se
gradúan de hijos."
El domingo 22 de septiembre del año 1996, es una fecha que marcó un nuevo comienzo en mi vida, un re-inventarme como ser humano y como mujer: el nacimiento de mi hijo Eric Javier. Eran cerca de las 7:30 de la noche, CJ y yo nos encontrábamos en una reunión celebrando el cumpleaños de una gran amiga. Comencé a sentir fuertes contracciones, pero no le dije nada a nadie ya que intentaba esperar hasta que mi cuerpo ya no pudiera más con el dolor. Quería a toda costa evitar llegar al hospital como llegan muchas mujeres primerizas, gritando de dolor y listas para dar a luz, para después enterarse que aún les quedan varias horas de espera con las dolorosas y constantes contracciones, porque éstas aún no son lo suficientemente frecuentes e intensas. No tenía idea de lo dolorosa que podía ser una contracción, y esto a pesar de que muchas mujeres que ya habí…

Los hijos no te escuchan, te observan...

Cuando pensabas que no te veía, te vi pegar mi primer dibujo al refrigerador e inmediatamente quise pintar otro.                            Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.                              
Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo hablar y en quien confiar.                             
Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros.                              
Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no tienen.                              
Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y m…

Lo que transformas adentro transforma afuera

“Educar la mente sin educar el corazón, no es educación en absoluto.” Aristóteles
Para educar al mundo es necesario transformarnos a nosotros mismos. Educar significa “guiar o conducir” lo cual no tiene nada que ver con imponer, sancionar, aplastar, etiquetar, señalar y juzgar. Educar va mucho mas allá de enseñar al otro lo que debe y no debe hacer. Educar es más bien utilizar los deseos, habilidades y conocimiento del otro, para guiarle y/o acompañarle en la exploración de las opciones que tienen para hacer tal o cual cosa, para tomar tal o cual decisión, etc. No es lo mismo: "te acompaño a caminar por el bosque", que "te llevo a que camines por el bosque que yo quiero que camines, veas lo que yo quiero que veas, escuches lo que yo quiero que escuches y caminemos por el tiempo que yo quiero que caminemos juntos"…
Para cambiar la educación de los habitantes del planeta Tierra, es indispensable entender que este proceso se lleva a cabo un momento a la vez; se vive min…

El viaje de Lola que ya no tiene vuelta

Entrada 10 - Cuando el autismo conoció a Lola
"No se trata de olvidar el pasado, se trata de cambiar nuestros pensamientos, emociones y reacciones ante aquello que ya pasó…"
En la época en la que quedé embarazada de Eric, era una mujer más corriente que común, me sentía pequeñita ante la grandeza que yo observaba en otras mujeres y con las que me comparaba constantemente. Mis experiencias de vida en ese momento, me hacían sentir saturada y desconectada por completo de lo que estaba pensando y sintiendo. Eran tiempos de mucho dolor, rabia y miedo. Desafortunadamente, mi estado de conciencia en 1995, no me permitía entender que el culpar a las circunstancias y a la gente de mi tristeza, de mi miedo y de mi rabia, no tenía nada que ver ni con las situaciones ni con las personas. Tenía todo que ver conmigo misma, con lo pequeñita que yo me veía ante la vida, con lo poquito que pensaba de mí y con las vivencias del pasado que recordaba con añoranza, tristeza y resentimiento.
En …

El siguiente embarazo de Lola

Entrada 9
"Nos convertimos en lo que pensamos, lo que pensamos es producto de nuestras experiencias de vida y nuestras creencias."
En diciembre de 1995, finalmente quedamos instalados CJ y yo en nuestro nuevo hogar en la ciudad de Miami Beach. Sus padres permanecieron con nosotros por un espacio de cuatro meses aproximadamente, para mí esos cuatro meses me parecieron dos años, me resultaba realmente difícil pensar en vivir con mis suegros. Ellos no eran personas de mala voluntad, nunca lo fueron, sin embargo el choque con la cultura cubana que yo en ese momento, no tenía idea de cómo manejar, me causaba serios dolores de estómago en el sentido real y figurado. En ese momento no tenía la conciencia para darme cuenta que el rechazo y enojo que sentía por la presencia de esas dos personas en MI casa, no tenía absolutamente nada que ver con ellos, tenía todo que ver con mis creencias, con mi dolor interno de vivir en un país que no era el mío y con sentirme obligada a ser parte de…

¿Puedes ver el no autismo de una persona?

Entrada 8
"Cuando nace un bebé también nace una mamá  y ambos se transforman a través de la convivencia." -Humberto Maturana
El día en el que mi ginecóloga me confirmó que estaba esperando un bebé que viviría y supe que todo marchaba “bien” en mi embarazo, experimenté una profunda alegría y una emoción incontrolable que me sacudió el alma. Ser madre, era el sueño más hermoso que había tenido desde que era pequeña y jugaba con mis muñecas a la escuelita y a la casita. “Cuando tenga mis hijos, les voy a enseñar…”, estas eran las palabras con las que siempre comenzaba a describir ese gran sueño de querer ser madre y de saber que así sería en algún momento. Yo no me conformaba con ser mamá, también quería que el padre de mis hijos no fuera cualquier hombre, quería compartir esa experiencia con una persona de gran calidad humana, que también deseara con el alma ser padre de familia, un hombre responsable, cooperativo y amoroso que se entregara y comprometiera en la crianza de los hij…